domingo, 4 de octubre de 2015

Serio

Ya no me veras sonreír,
mundo de hipocresía y reflejos,
no me veras las margaritas salir,
no es tiempo de cosecha en este azulejo.

Tendré la mirada marchita,
y las cejas en descanso,
los labios en mutis,
y la piel a mi carne cocida.

Nada sale de este exoesqueleto,
no era vida, sino una exuvia,
ni el musgo anida los rincones,
el vació del espacio está mas lleno.

Lo que grita es la impaciencia,
lo que grita es el silencio,
lo que grita es la distancia,
pero grita, que es mejor que el desierto.

No pretendo que me escuches,
ni que mis palabras rocen tu piel,
que te despiertas con mi recuerdo,
ni siquiera que sonrías en mi presencia.

Que no te puedo pedir nada,
ni me corresponde ni te presiono,
esta es mi propia estrategia,
tu solo aguarda mi retorno.

Pero no esperes, de esperar,
sigue viviendo como quieras,
que llegaré cuando ni lo pienses,
como un huracán en remojo.

Me veras sonriente,
porque ya viví el duelo,
ahora soy un hombre nuevo,
consciente y sin freno.

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