Mira tú, que costumbre tan rara,
la de respirar todo el día,
la de despertar si te fuiste a dormir,
la de morir si no comes.
Que extraño acontecer,
mover los pies intercalados para avanzar,
abrir la boca para hablar,
separar los parpados para ver.
Que paradoja la de estar presente,
si para dormir tienes que cerrar los ojos,
si para amar tienes que saber sufrir,
porque no, si no lo sabes, pobre muchacho la que te espera.
Si quisieras estar quieto pero llegar a otro lugar,
si desearas oler la luna con los pulmones tensos,
si pudieras decir te amo con los labios tiesos,
si creyeras que se puede amar con el corazón entero,
y no trizado, porque eso duele, pero si no, no vale.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario