Ofrece lo que no puedes,
porque lo que tienes ya es mio,
de lo que quieres también tengo,
y si no quieres me lo quedo.
Ten en cuenta que esto no es un juego,
solo se juega cuando hay buen tiempo,
ahora los algodones,
están grises sobre el desierto.
Presiona por tener el cielo,
tal vez te regalen el mar,
presiona por tener el sol,
tal vez llegue un farol,
no te sientas engañada,
eso es lo que ocurre con los trileros,
no soy quien para juzgar,
también oficié de embustero.
No me creas un soberbio,
por fin vendo lo que tengo,
y no el humo de mi sombrero,
si quieres tu me buscas
y si no, aquí te espero,
que lo que era, sigue siendo,
aunque esté cubierto de resentimiento,
de olvido, desgano, desamor y desvelo,
aun existe, porque existimos,
y no ha sido, pero será,
confía, cuando nadie esté viendo.
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