Mas vale diablo conocido que por conocer,
dijo dios viendo a la bestia saltar la cerca,
cogiendo un rayo en su mano, aguardaba paciente,
en la puerta,
de un salto en la ventana irrumpió el azufre en carne y papel,
el omnisciente sabia que ya nada podía hacer.
"¿otra vez en el cielo?" dijo el blanco señor,
mas no tengo a quien acudir, contestó el vetusto ángel,
mientras el abrigo se sacaba,
"y deja ya ese rayo que a alguien puedes cortar",
dándole la mano, dios sintió de nuevo ese ardor,
que los padres sienten al ver que el hijo único se marchaba.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario