domingo, 4 de octubre de 2015

La figura del terco

Muerto, bajando al abismo de mi mente,
sentado junto al viento de invierno,
fumando penas, prendidas con malos pensamientos,
evitando toparme con los deberes de frente,
desde que no pienso se congela el averno,
frió como mi fuego, opaco como el hielo,
ya no baja a contarme cuentos,
unos días mas y mis pies no tocaran este suelo.

Delirio, poemas de cuerdos,
sin alucinaciones no hay maravillas,
sin sangre no hay silencio,
ya somos bastante reales y tercos,
solo crecerán arboles enfermos de estas astillas,
sentenciadas a pensar en prosa,
aquí nada de papel en blanco, todo necio,
de la herida de tu espina creció una  siniestra rosa.

Humo, cráneo vació en pleno desierto,
la metáfora desfigura el volar, también el vuelo,
colores, todos notas de seis cuerdas,
dejare para el final mi ultimo intento,
mientras a toda pregunta miento,
y sirvo de costal al que huesos quiebran,
no es pecado vivir en sueños,
tampoco creer en un futuro con cielos abiertos.

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