Lo que queda, esparcido como un suicidio de altura,
no lo guardo en caja de terciopelo y cintas rojas,
lo que queda es mundano, sucio, visceral y grotesco,
está casi llegando a su fecha de caducidad,
por lo mismo no le doy cristiano envoltorio,
total, mejor lo dejo al sol soltando líquidos incoloros.
Pero no te entusiasmes, ni mucho menos te deprimas,
lo que queda es lo que ya está muerto,
no lo mataste, lo acuchilló el tiempo,
por lo mismo lo que queda, no te lo dejo,
me acompañará siempre, pero no muerdo si no me acerco,
no comerá de mi vientre si solo lo miro de reojo,
no puedo preocuparme de otro entuerto,
debo seguir preparando mi presente con total esfuerzo,
que quede superado el duelo latente,
para que el mañana esté listo para un nuevo encuentro.
Lo que de verdad retengo, es lo nuevo,
no lo que reparo, si no lo que creo,
y eso, seguirá captando cualquier señal,
sin ilusiones ni esperanzas, solo lo material,
pero tengo un secreto que tal vez desconoces,
se que llegará el dia en que me quieras encontrar,
no te prometo paciencia eterna, ni menos un matrimonio senil,
pero lo que tengo, dura lo suficiente hasta que quieras volver a mi.
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